Neurocirugía cerebral
Formación neuroquirúrgica completa: tumores, hemorragias e hidrocefalia.
Por una vida sin dolor.
Neurocirujano subespecializado en columna, dolor y medicina regenerativa. Busca para cada paciente el tratamiento más preciso y menos invasivo: desde microcirugías para lesiones del cerebro y cirugías mínimamente invasivas en columna como también terapias de dolor y regenerativas en columna y sistema músculo esquelético (hombro, cadera, rodilla y lesiones deportivas).
Protocolos desarrollados en Europa y Estados Unidos, aplicados con guía ecográfica o radioscopia para llegar con precisión al tejido donde está la lesión.
Tratamientos para las lesiones degenerativas de:
Un buen tratamiento comienza con un diagnóstico preciso. Se evalúan los síntomas, el examen clínico y las imágenes para identificar qué estructuras generan dolor y diseñar un plan personalizado.
Este abordaje puede considerarse en pacientes seleccionados con hernias o degeneración de disco, artrosis facetaria y algunos cuadros de dolor asociados al canal lumbar estrecho.
El plasma rico en plaquetas (PRP) se obtiene de una muestra de sangre del propio paciente. Según el diagnóstico, puede aplicarse en el disco intervertebral, las articulaciones facetarias, el espacio epidural o la musculatura.
Los tratamientos biológicos buscan modular el dolor y mejorar la función en lesiones de hernia de disco, artrosis, tendones, ligamentos, músculos y articulaciones. Se aplican como parte de un programa que puede incluir rehabilitación, ejercicio terapéutico, corrección biomecánica y seguimiento clínico.
Las aplicaciones se realizan de forma personalizada y bajo guía ecográfica o radioscópica en quirófano, para identificar el blanco, controlar el trayecto de la aguja y mejorar la precisión.
Los concentrados derivados de médula ósea contienen una combinación de células y señales biológicas que pueden utilizarse en indicaciones musculoesqueléticas seleccionadas.
Su uso puede evaluarse en determinados casos de artrosis, lesiones osteocondrales, tendinopatías o cuadros degenerativos que no han respondido a medidas convencionales.
El objetivo es aportar un entorno biológico favorable y estimular la recuperación de los tejidos.
El PRP es un tratamiento autólogo preparado a partir de la sangre del paciente. Sus plaquetas liberan factores de crecimiento y mediadores que intervienen en la regulación de la inflamación y la reparación tisular.
Puede considerarse, según el diagnóstico, en hernia de disco, artrosis leve a moderada, tendinopatías, lesiones musculares o ligamentarias y determinadas afecciones de hombro, codo, cadera y rodilla. La composición del preparado se ajusta al tejido y al objetivo terapéutico.
La estandarización, la asepsia y la guía ecográfica o radioscópica son pilares del procedimiento.
La técnica PIT —Perineural Injection Therapy— consiste en realizar pequeñas infiltraciones alrededor de nervios superficiales o tejidos perineurales relacionados con dolor e hipersensibilidad. Habitualmente se utilizan soluciones de dextrosa a baja concentración, seleccionadas según el cuadro clínico.
Puede integrarse al tratamiento de dolor neuropático periférico, irritación de nervios cutáneos, cicatrices dolorosas o ciertos síndromes de atrapamiento.
La viscosuplementación consiste en la aplicación intraarticular de ácido hialurónico. Se utiliza principalmente en artrosis para mejorar las propiedades mecánicas del líquido sinovial, disminuir el dolor y favorecer el movimiento.
Puede indicarse en articulaciones como rodilla, cadera, hombro o tobillo, según el cuadro clínico. El tipo de producto, la cantidad de aplicaciones y el intervalo se seleccionan de manera individual. En articulaciones profundas, la guía ecográfica permite realizar una aplicación precisa y segura.
La proloterapia es una técnica de infiltración que utiliza soluciones irritantes o proliferantes —con frecuencia dextrosa en concentraciones específicas— en inserciones tendinosas, ligamentosas o estructuras periarticulares. Su propósito es estimular una respuesta local controlada y favorecer la estabilidad y la recuperación funcional.
Puede considerarse en tendinopatías crónicas, entesopatías, lesiones ligamentarias y determinados cuadros de dolor articular o inestabilidad, siempre después de establecer el origen del dolor. Suele combinarse con rehabilitación progresiva, ya que el procedimiento no reemplaza el trabajo de fuerza, movilidad y control motor.
La mejor terapia no se define por el nombre del producto, sino por el diagnóstico y el objetivo clínico. Antes de indicar un procedimiento se realiza:
Desde el diagnóstico preciso, buscamos tratamientos que eviten una cirugía mayor.
Formación neuroquirúrgica completa: tumores, hemorragias e hidrocefalia.
Cuando la cirugía es necesaria, resolver la causa con el menor impacto sobre los tejidos.
Bloqueos, radiofrecuencia y neuroestimulación para el dolor crónico en columna y sistema músculo esquelético.
Tratamiento regenerativo en:
Hernias de disco, artrosis, estenosis, lumbalgia y ciática. No todo dolor de columna necesita cirugía.
Lesiones de manguito rotador, artrosis y tendinopatías, con terapias biológicas guiadas por ecografía.
Artrosis, meniscos, ligamentos y dolor femoropatelar. PRP y viscosuplementación antes que la prótesis.
Artrosis, pinzamiento y dolor irradiado, con aplicación guiada en articulaciones profundas.
Dirigió el primer curso cadavérico de Argentina, y uno de los primeros de Latinoamérica, en técnicas intradiscales y neuromodulación. Hoy lo convocan colegas de toda la región.






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